martes, 18 de junio de 2013

Es el desierto una corona

Es el desierto una corona
te lo digo a ti que paseas con los angeles
de una correa por la playa
midiendo la quietud de la arena.
No vayas a sentarte antes de la orilla
donde se ve lo que el mar esconde
sus ahogados sus locos sus contrabandistas
que cubren sus profundidades con esmero.
Porque estamos destinados a encontrarnos
con las liebres descuartizadas que nos persiguen
ahora mudas y rojas al mirarnos
igual que un recien nacido mira la bruma deshacerse.
Por eso coge esta manzana podrida
llena de ataudes resplandecientes
para morder con gusto sus inscripciones
tan asperas como nuestro aliento.

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